“Boca de Samá”: triste recuerdo del terrorismo

Carlos (Chino) Escalante. Foto: Amauris Betancourt.

Por Arnaldo Vargas Castro. Quien visita el apartado sitio conocido por “Boca de Samá”, a donde se llega transitando por la carretera Holguín-Guarlavaca-Banes y desviándose por Cañadón hacia el litoral; no puede imaginar que hace 40 años, sus nobles pobladores, dedicados a la pesca y la agricultura, fueron marcados por la acción criminal de integrantes de la agrupación terrorista “Alpha-66”.

El sitio es hermoso, escoltado al norte por una mar serena; las viviendas más fuertes y confortables que las que encontraron los terroristas aquel 12 de octubre de 1971; la vegetación contrasta con los arrecifes, donde dos pequeñas elevaciones custodian la entrada de la ensenada que permite la navegación hacia la profundidad del terreno.

En un sitio estratégico de esa entrada a la bahía vive un hombre tan apegado al mar, que su mirada lo escudriña a cualquier hora del día y la noche, “porque es mi vida, lo disfruto, para saber si está bueno para la pesca, y porque permanecer alerta evita que podamos ser nuevamente sorprendidos por visitantes tan aborrecibles”.

El camagüeyano Carlos (Chino) Escalante, llegó un día al lugar con la misión de ocuparse del puesto de las Tropas Guardafronteras, “…pero desde entonces, jamás me pude marchar de aquí, porque aprendí a amar a esta gente, me atrapó el ambiente natural, el mar con su belleza y también, porque me enamoré e hice familia. Me establecí aquí para toda la vida”.

¿Cómo recuerda aquella noche de la acción terrorista?

“Eran aproximadamente como las ocho de la noche cuando el grupo terrorista penetró al caserío. Venían en dos lanchas, procedentes de un barco que esperaba allá, donde se divisa el horizonte. Desembarcaron a la entrada de la bahía y caminaron desafiantes hasta algunas viviendas próximas. Indagaron sobre el lugar del puesto fronterizo, cuántos efectivos había, quién era su jefe y si se encontraba en el lugar…Su propósito era, como dijeron después que habían hecho, tomar el puesto y asesinar a todos los combatientes”.

Definitivamente, ¿no pudieron hacerlo?

“No pudieron hacerlo porque los vecinos no dieron la información solicitada, aunque los tomaron como rehenes. Fue entonces cuando, aprovechando que el poblado estaba oscuro porque la planta eléctrica estaba rota en ese momento, y que la gente se disponía a dormir, que avanzaron sin llamar la atención hasta el centro del asentamiento y penetraron en la tienda. Fue entonces cuando nos percatamos que algo ocurría, pero sin imaginar quienes eran, ni qué pretendían. Más bien pensamos que se trataba de algunos ciudadanos que preparaban una salida ilegal del país”.

¿Qué sucedió entonces?

“Acudimos al lugar y adoptamos la posición que pensamos más adecuada para actuar. Fue cuando uno de los que se encontraban en la tienda salió con un arma en la mano; le dimos el alto y disparó una ráfaga, originándose el intercambio de disparos. Allí cayeron mortalmente heridos, los compañeros Lidio Riva-Flecha Galán y Ramón Siam Portelles; yo recibí varios impactos de balas en mis piernas, y los agresores, pensando que había más combatientes, salieron en desbandada hacia el sitio donde tenían las lanchas”.

Fue difícil aquel momento, porque predominaba la oscuridad y de cualquier lugar podía salir otro terrorista?

“Así es, Vargas, pero enseguida se movilizó el pueblo, recogieron los cuerpos sin vida de mis compañeros y me prestaron los primeros auxilios allí mismo. Mientras tanto, los compañeros que estaban en el puesto fronterizo, se percataron de lo que ocurría y comenzaron a disparar sobre las lanchas en las que volvían los agresores hacia el barco. Ellos respondieron con sus armas que eran más modernas, y una vez en el barco fueron lanzados varios disparos hacia el poblado”.

¿Hubo otros heridos como resultado del tiroteo en la tienda?

“Sí, en aquel primer momento – nos enteramos después – también resultó herido el compañero Jesús Igarza, y fue una verdadera casualidad que su pequeño hijo no hubiera sido impactado por las balas, porque la cuna donde dormía fue alcanzada por varios proyectiles”.

¿Qué secuelas dejaron los disparos originados desde las lanchas y el barco?

“Los proyectiles alcanzaron a las niñas Nancy y Ángela Pavón, quienes se disponían a dormir. A Nancy le cercenaron un pie; ambas quedaron traumatizadas, y prácticamente, las casitas que eran de madera y guano, quedaron destruidas. Aquella situación sembró pánico en la gente”.

¿Qué pasó después?

“Los heridos fuimos trasladados de inmediato hacia el puesto médico que había en Cañadón, de allí a la ciudad, y algunos, por su gravedad, a otros hospitales. Los cuerpos de Siam y Riva-Flecha también fueron trasladados a Cañadón”.

¿Cómo eran Lidio y Ramón?

“Lidio Riva-Flecha Galán tenía 27 años y era el compañero del Ministerio del Interior (MININT) que nos atendía; era un muchacho serio, maduro, de carácter fuerte, muy honesto, interesado en todo lo que hacía y ayudaba a sus compañeros, nos apoyaba en la toma de decisiones; siempre estaba dispuesto a cooperar en todo.

“Ramón Siam Portelles contaba con solo 24 años de edad y se desempeñaba como responsable de un grupo de milicianos que pasaban aquí un curso de Tropas Guarda Fronteras. Era una gente inteligente, afable, muy correcta, que gustaba conversar y compartir con los demás compañeros.

“Yo los recuerdo como si fuera hoy mismo, porque su imagen se mantiene siempre presente, y aunque han pasado 40 años, lo recuerdo todo como si fuera ahora. Para mí, ellos siempre están presentes en cada misión, en cada tarea, compartiendo las buenas y las malas. Fueron y siguen siendo nuestros hermanos, ejemplos de rectitud revolucionaria y de compañerismo. ¿Cómo podía olvidarlos?

¿Boca de Samá no es el mismo de hace 40 años?

“Es el mismo por su gente, aunque ahora es más fuerte, más convencida de que del norte puede llegar otra tormenta en cualquier momento y se ha preparado para enfrentarla y vencer. Es diferente porque – como Usted puede apreciar – las casas son más fuertes y confortables, tenemos unidades de comercio y gastronomía, un consultorio con el médico y la enfermera de la familia, la escuelita está muy bonita; tenemos nuestro museo de historia y el lugar se mantiene bonito y embellecido”.

El nombre de Boca de Samá se conoció primero por las exportaciones de banano que hacía la compañía estadounidense “United Fruit Company”, denominada después como United Fruit Sugar Company. A partir del 12 de octubre de 1971, los propios terroristas difundieron noticias sobre el lugar, donde – supuestamente- habían aniquilado a un grupo de combatientes comunistas del puesto fronterizo.

La “hazaña” llevó a sus bolsillos más de un millón de dólares, y el propio Andrés Nazario Sargent, del denominado “Frente Cubano de Liberación”, al cual pertenece “Alpha – 66”, dijo en una conferencia de prensa: “no estamos en otro plano que seguir destruyendo todo lo que podamos dentro de Cuba”.

Escalante pasa su mano por la cabeza, sus ojos se empequeñecen más, mira hacia la bahía, y lanza un suspiro: “Ellos dijeron tantas sandeces, que irritan, pero lo cierto es que no combatieron con ningún cuerpo de guardafronteras, sino con unos pocos compañeros que estábamos aquí en ese momento; atemorizaron al vecindario y dispararon a matar tanto en tierra como desde el mar. ¡Asesinos!”.

¿Aproximadamente, qué tiempo duraron las acciones?

“Aunque parecía que el tiempo no transcurría durante aquella noche en que los terroristas irrumpieron en nuestra comunidad, el propio Villoldo dijo a un periódico miamense, que habían permanecido en tierra durante unos 65 minutos; un pescador que recogía cangrejos en la costa en ese preciso momento, los vio desembarcar a las 20 horas (ocho de la noche); pero lo cierto es que cuando los enfrentamos, salieron a la desbandada y no tuvieron tiempo de calcular mucho el tiempo. Esa es la verdad”.

¿Qué pasaría si intentaran otro ataque pirata por este mismo lugar?

“Los tiempos han cambiado. Sería muy difícil sorprendernos, porque contamos con la tecnología adecuada para detectarlos a tiempo y enfrentarlos; tenemos organizado y cohesionado un Sistema Único de Exploración muy efectivo y hay mayor preparación de los efectivos, e incluso, del pueblo, para hacerles frente y derrotarlos. Otra fortaleza que tenemos es el recuerdo eterno de nuestros compañeros caídos. Ellos también nos dan fuerzas”.

Las heridas en sus piernas y los años, no hacen mella en este eterno combatiente, diestro pescador y hombre humilde de pueblo que asegura estar dispuesto para cumplir cualquier misión, por difícil que pueda ser, porque “la vida me ha enseñado que cuando hay cosas por hacer, un hombre de verdad no tiene derecho al descanso; tengo la costumbre de mirar hacia el mar a cualquier hora del día y de la noche, por si acaso; lo aprendido en tantos años de batalla no se irá conmigo, lo transmito a los jóvenes, quienes por ley de la vida, tienen que ser mejores que yo”.

Entonces, aunque jubilado por las lesiones recibidas, ¿no te consideras retirado?

“Retirado sólo cuando me muera, porque mientras pase sangre por mis venas estaré al pie del cañón, haciendo lo que considero útil según mi status. Yo me mantendré en pie mientras tenga fuerzas y vida. Espero que eso sea para rato”.

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